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Fue un encuentro pacífico. Los Guaraníes soportaban una apremiante superpoblación femenina, y de muy buena gana ofrecían a los recién llegados sus hijas, hermanas y viudas, como una ofrenda de bienvenida. Fueron establecidos lazos familiares, y los españoles que eran venerados como semidioses por parte de los Guaraní, disfrutaban de este status con gran fruición. Según se desprende de los informes del contemporáneo Padre Paniagua, la mayoría de los españoles de aquel entonces tenían entre 30 y 50 mujeres Guaraní. El Gobernador español Domingo Martínez de Iraía (1.539-1.556) incluso esposó a 70 mujeres y posteriormente casó a sus hijas con sus oficiales de mayor renombre. El apellido Jrala, que hasta hoy es frecuente, podría remontarse a los descendientes de esa época. Esta convivencia pacífica y placentera entre españoles y Guaraní, fue la que hace varias centurias creó el fundamento de un Paraguay hospitalario, vigente aún en la actualidad ... |